Espartaco: el imperio cuestionado


Martes 9 de mayo | Sala 4 | 18 hrs. | Entrada libre, cortesías en taquilla 5. 

Por Francisco M. Peredo Castro.

Descripción: Basada en la novela homónima de Howard Fast, y en la novela Los gladiadores, de Arthur Koestler, la película Espartaco fue un proyecto construido por Dalton Trumbo, Kirk Douglas y Stanley Kubrick, y siendo que el primero había estado en la lista negra durante la persecución anti comunista de Joseph McCarthy, y en consecuencia no resulta sorprendente el que haya buscado establecer un paralelismo entre este siniestro personaje de la historia ideológica de Estados Unidos a la mitad del siglo XX, y el personaje ficticio de Marcus Crasus (Lawrence Olivier) en la república romana de la antigüedad: la idea fue crear un filme de entretenimiento que a la vez fuera también un filme “de contenido político”. Si su impacto como tal fue poco, a la larga, se debe a que hacia 1960 el macartismo había sido superado, y el gobierno de John F. Kennedy no hacía prefigurar despliegues paranoicos similares a los del final de los cuarenta y principio de los cincuenta. En consecuencia, Espartaco permanece vigente, en todo caso, no tanto por aquellos intentos de Trumbo, sino por sus reales referencias a la brutalidad del imperio romano, pese a haber sido un filme acusado de “travestir la verdad histórica”, y sobre todo por un mensaje que quizá sigue siendo importante: sin importar sus diferencias de origen, los esclavos que se unieron a Espartaco para desafiar al imperio romano, dejaron de lado aquellas diferencias porque el enemigo a enfrentar era formidable, y por eso mantuvieron la unidad y lograron hacerlo trastabillar, aunque no lo derrotaron y la esclavitud sobrevivió por dos mil años más. El mensaje parecería entonces útil para recordar que así se había unido el mundo, para enfrentar a megalomaníacos como Hitler, Mussolini e Hirohito, así tendrían que mantener unida a la humanidad para enfrentar a los megalomaníacos del mundo socialista – comunista, como Stalin en su momento y los que siguieron en el polit buró de la URSS, y, por qué no, así se tendrán que unir muchos pueblos en la actualidad para enfrentar a megalomaníacos contemporáneos, como Trump, Putin, May, LePenn y similares. La unión hace la fuerza, y sin diferencias de por medio, puede que haya éxito.

Semblanza: Doctorado en Historia por la UNAM y Posdoctorado en Análisis cultural en la Universidad de Ámsterdam, Holanda. Maestro en Historia comparada por la Universidad de Essex, Gran Bretaña, Maestro en Historia y Licenciado en Ciencias de la Comunicación, ambas por la UNAM. Autor de varios libros y con Carlos Narro Robles coordinó y es coautor del libro José Revueltas. Obra cinematográfica 1943–1976 (DGPyFE – Filmoteca – UNAM, 2015). Ha escrito artículos en diversas revistas y capítulos en libros colectivos con arbitraje en los ámbitos nacional e internacional. Desde 2001 es miembro del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT, y es Investigador Nacional Nivel II. Actualmente es profesor-investigador de carrera Titular C, de tiempo completo, definitivo, por oposición, adscrito al Centro de Estudios en Ciencias de la Comunicación, de la FCPyS de la UNAM.