Stanley Kubrick, retrospectiva


Hace poco más 60 años Stanley Kubrick (1928 – 1999), quien había realizado hasta el momento dos largometrajes independientes y tres filmes de corta duración, conoció a un novato en la producción cinematográfica, llamado James B. Harris, jugando al ajedrez en la plaza Washington de Nueva York. Cuando Harris compra los derechos de la novela Clean Break, ambos arrancan una de las carreras más prometedoras y llamativas que ha tenido el séptimo arte en los Estados Unidos.

El filme que emprendieron terminó llamándose The Killing (estrenado en México bajo el nombre de Casta de malditos, 1956), cuya producción los llevó de su ciudad natal a Los Ángeles y a realizar su primera película de manera profesional, la que no obstante tuvo a dos cineastas emergentes al frente, fue bien recibida por la crítica e inclusive comparada con el mejor momento de Orson Welles. Tras el estreno de su obra enmarcada en el film noir, Metro-Goldwyn-Mayer le ofrece a Kubrick y Harris un contrato de 75mil dólares para hacer una nueva película protagonizada por Kirk Douglas.

La patrulla infernal (Paths of Glory, 1957) le dio a Kubrick una notoriedad suficiente para ser fichado como director por el star system norteamericano, tanto así que consigue quedarse con el timón de El rostro impenetrable (rodaje del cual fue despedido por el mismísimo Marlon Brando) y Espartaco (1960). Con estas experiencias el otrora fotógrafo de Look decide nunca más quedar bajo las condiciones del cine industrial y comienza una etapa de filmes con grandes presupuestos donde todo queda en su total control.

Filmes como Lolita (1962), 2001: Odisea del espacio (1968), Naranja Mecánica (1971), Barry Lyndon (1975) o El resplandor (1980), constituyen parte del imaginario compartido por millones de cinéfilos alrededor del mundo. Con estas producciones de carácter monumental, Stanley Kubrick viene a formar parte insustituible del canon de realizadores del cine estadounidense pero también logra consolidar una visión particular del mundo a través del lenguaje cinematográfico.

Kubrick, a través de adaptaciones literarias –sean a Vladímir Nabókov, Stephen King, Anthony Burgess o Arthur Schnitzler–, impone un estilo basado en la composición y ritmo de sus planos tanto como el juego de puntos de fuga al centro de la imagen, sumados a su manera exhaustiva de abordar un filme ya sea bélico (Cara de guerra, 1986) o una comedia política (Dr. Insólito, 1964).

La Cineteca Nacional reconoce a Stanley Kubrick como un autor total exhibiendo una retrospectiva que incluye sus 13 filmes de larga duración y los 3 primeros cortometrajes, en gran formato y con una calidad inigualable.

Julio César Durán

Cineteca Nacional

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